21 de septiembre de 2012

Washington DC, 20 de septiembre de 2012
Excmo. Presidente Ollanta Humala
Presidencia de la República del Perú
Lima, PERU


De mi mayor consideración:

Tengo el agrado de dirigirme a S.E. con el propósito de transmitirle nuestra preocupación por los incidentes en que miembros de las fuerzas de seguridad de Perú han usado fuerza letal durante operativos de control de manifestaciones públicas y recomendar una serie de medidas que consideramos que su ilustrado gobierno debería adoptar para asegurar que el accionar de la fuerza pública se ajuste a las obligaciones jurídicas internacionales de derechos  humanos asumidas por Perú.

Durante el primer año de su presidencia, 15 civiles habrían muerto tras recibir disparos efectuados aparentemente por miembros de las fuerzas de seguridad nacionales durante enfrentamientos con manifestantes1. En el gobierno de su predecesor, el Presidente Alan García, 165 civiles murieron durante “conflictos sociales y las subsecuentes intervenciones policiales”, según datos aportados por la Defensoría del Pueblo2. Treinta oficiales de policía también perdieron la vida en estos incidentes.

Reconocemos que el Estado peruano tiene la responsabilidad de asegurar que quienes participen en protestas y manifestaciones públicas respeten la ley, y que también está obligado a proteger la vida de las personas y los establecimientos y bienes públicos cuando estos sean objeto de ataques. No obstante, también tiene la obligación de llevar a cabo operativos de orden público de un modo que garantice el pleno respeto de los derechos humanos, incluido el derecho a la libertad de expresión, de asociación y el derecho a la vida y la integridad física.

Una delegación de Human Rights Watch visitó Cajamarca en julio pasado para investigar las circunstancias en las cuales miembros de las fuerzas de seguridad dispararon y mataron a civiles en Celendín a comienzos del mes. Obtuvimos evidencia que sugiere de una manera convincente que el uso de la fuerza letal habría sido injustificado y constituido una violación grave de las normas internacionales de derechos humanos.

A partir de estos hallazgos y de entrevistas exhaustivas con altos funcionarios del gobierno, incluidos representantes del Ministerio del Interior, el Ministerio de Justicia, el Ministerio Público, jefes policiales de alto rango y el Defensor del Pueblo, hemos identificado algunos temas que, según creemos, deberían ser abordados en forma urgente por su ilustrado gobierno.

Uso de la fuerza letal en Celendín

El 3 de julio, durante una marcha que comenzó pacíficamente, en la cual participaban cerca de 3.000 personas, se produjo un enfrentamiento violento con policías y soldados luego de que un grupo de manifestantes irrumpieron en la sede municipal, ubicada en la plaza central de Celendín. En los choques que se produjeron a continuación entre manifestantes y miembros de las fuerzas de seguridad, al menos 20 civiles habrían recibido disparos de armas de fuego, y cuatro de ellos perdieron la vida. El Ministerio del Interior informó que también dos policías y un soldado sufrieron heridas de bala.

Conforme al derecho internacional, el uso de armas de fuego contra los manifestantes únicamente habría sido admisible si quienes dispararon creían razonablemente que debían hacerlo para evitar que ellos o terceros sufrieran lesiones graves o perdieran la vida.3 Asimismo el uso intencional de la fuerza letal sólo sería admisible si quienes dispararon creían razonablemente que ese uso era inevitable para proteger la vida.

Las pruebas que hemos recabado sugieren de una manera convincente que el uso de la fuerza letal por parte de integrantes de las fuerzas de seguridad en Celendín habría sido injustificado. Si bien algunos manifestantes habrían atacado a policías con piedras, palos y proyectiles caseros, numerosos testigos subrayaron que ninguno llevaba armas de fuego ni usó la fuerza de un modo que claramente pusiera en riesgo la vida de otros.

De hecho, tres residentes dijeron a Human Rights Watch que vieron cuando soldados disparaban municiones letales directamente contra personas que no estaban armadas. Un cuarto residente indicó haber visto a civiles no armados que eran alcanzados por balaceras, pero no pudo determinar de dónde provenían los disparos. Uno de los civiles que murió, José Antonio Sánchez Huamán, no llevaba consigo armas y se encontraba en la vía pública observando pasivamente los acontecimientos cuando dispararon contra él soldados que se encontraban a una distancia de una cuadra, según el relato de un residente de esa localidad que presenció los hechos desde su balcón en un segundo piso. Otra víctima fatal, Paulino Eleuterio García Rojas, también murió tras recibir disparos mientras se encontraba en la calle observando los sucesos, de acuerdo con declaraciones de otro residente que presenció el disparo fatal a través de la ventana de su vivienda, pero que no pudo ver quién lo efectuó.

Según la información recogida durante nuestra misión, el único momento en que manifestantes habrían empleado un uso posiblemente letal de la fuerza se produjo entre la 1:00 y la 1:30 p.m. afuera de la sede municipal, cuando —según el Ministerio del Interior— dos policías y un soldado sufrieron heridas de bala, otro soldado recibió un golpe en la cabeza y un tercero fue herido por un artefacto pirotécnico5. El uso de la fuerza letal por miembros de las fuerzas de seguridad para repeler la presunta agresión podría haber sido justificado si estos no hubieran contado con otros medios alternativos para contrarrestar actos que, según su criterio, constituyeron un riesgo inminente de muerte o lesiones graves para ellos o terceros (aunque, como se analiza a continuación, esto no eximiría necesariamente al Estado de la responsabilidad que le cabe por las muertes ocurridas).

Sin embargo, de hecho, el uso de armas de fuego contra civiles en Celendín no constituyó una respuesta directa a esta presunta agresión, ya que se produjo más de una hora después, según señalaron varios testigos. A pedido de Human Rights Watch, un médico que asistió a los heridos en el hospital de Celendín revisó los registros de este centro de salud y comprobó que el primer civil herido durante los disturbios de ese día había sido ingresado en el establecimiento a las 3:05 p.m., una hora y media después del momento en que, conforme indicó el Ministerio del Interior, la Policía habría sido agredida con disparos. El último herido fue ingresado a las 4:30 p.m. El médico señaló que los heridos fueron trasladados hasta el hospital “dentro de los 30 minutos” de haber recibido los disparos.
Con respecto a las víctimas fatales, los residentes que vieron cuando Sánchez Huamán y García Rojas eran abatidos por disparos indicaron que estos hechos se  produjeron cerca de las 3:15 p.m. y las 3:00 p.m., respectivamente, lo cual coincide con la información consignada en los registros del hospital, que señala que habrían sido ingresados a las 3:50 y 3:40 p.m. Una tercera víctima fatal, César Medina Aguilar, también ingresó en el hospital más de dos horas después del momento en que habrían recibido los disparos los dos policías y el soldado. (Human Rights Watch no pudo determinar la hora de ingreso de la cuarta víctima fatal, Faustino Silva Sánchez, quien fue llevado a otro establecimiento).

Si las autoridades competentes no llevan a cabo una investigación exhaustiva de lo sucedido, será imposible determinar en forma fehaciente si, en algunos casos, las fuerzas de seguridad estaban respondiendo adecuadamente a amenazas creíbles cuando dispararon contra civiles en Celendín. Sin embargo, la evidencia de posibles abusos es suficientemente convincente para requerir una investigación exhaustiva e imparcial sobre los hechos. Asimismo, dadas las aparentes similitudes entre los acontecimientos en Celendín y otras numerosas ocasiones en las que se ha recurrido al uso de la fuerza letal durante operativos de control de manifestaciones públicas en los años recientes, es fundamental que estos casos también reciban atención urgente.

Por esta razón, lo instamos a que haga todo lo que esté a su alcance para asegurar que se lleven a cabo investigaciones exhaustivas sobre todas las muertes civiles durante operativos de control de manifestaciones públicas en Celendín y otros lugares en años recientes, y que los miembros de las fuerzas de seguridad responsables de recurrir al uso ilegítimo de la fuerza sean sancionados de forma acorde.

Equipamiento adecuado para control de manifestaciones públicas

Reconocemos que los oficiales de policía involucrados en operaciones de control de manifestaciones públicas se enfrentan a veces con un trabajo difícil y hasta peligroso. De hecho, como mencionamos anteriormente, treinta oficiales de policía perdieron la vida durante este tipo de operaciones en años recientes y cientos han sido heridos, algunos de gravedad.

El Estado tiene la obligación clara de asegurar que la Policía cuente con la protección y equipamiento adecuados para garantizar que desempeñen sus responsabilidades sin arriesgar sus vidas, o las vidas de otros. Conforme a los Principios Básicos de las Naciones Unidas sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley, los agentes de seguridad pública deberán contar “con equipo autoprotector, por ejemplo, escudos, cascos, chalecos a prueba de balas y medios de transporte a prueba de balas a fin de disminuir la necesidad de armas de cualquier tipo”. Los gobiernos y organismos encargados de hacer cumplir la ley deberían “dota[r] a los funcionarios correspondientes de distintos tipos de armas y municiones” —incluidas “armas incapacitantes no letales”—que permitan una respuesta gradual y proporcionada frente a actos de violencia durante protestas y manifestaciones.


El coronel de la Policía que estaba en ese momento a cargo del departamento de Cajamarca indicó a Human Rights Watch que los oficiales de policía en Celendín se quedaron sin gases lacrimógenos poco después de que empezaron los enfrentamientos con los manifestantes8. Sin otros medios para hacer frente a un grupo grande de manifestantes, algunos de los cuales arrojaba piedras y tenían artefactos pirotécnicos de fabricación casera, los policías se retiraron de la plazacentral e intentaron conseguir el apoyo de soldados del Ejército que entonces se encontraban en el coliseo de esa localidad, a pocas cuadras de distancia9. A partir de ese momento, el Ejército participó junto con la Policía en las acciones destinadas a controlar a los manifestantes y restablecer el orden público en las calles de Celendín. (Según el director ejecutivo de operaciones policiales, los refuerzos de la División Nacional de Operaciones Especiales (DINOES) de la Policía llegaron recién después de que se produjeron los disparos fatales)10. Si los policías en Celendín hubieran contado con equipamiento adecuado, posiblemente podrían haber controlado la situación y evitado la intervención del Ejército, que dejó un saldo de varias víctimas fatales.

La cantidad insuficiente de gases lacrimógenos en Celendín es el reflejo de una inacción más generalizada de las autoridades, que no adoptan todas las medidas necesarias para asegurar que las fuerzas de seguridad que participan en operativos de control de manifestaciones públicas cuenten con recursos adecuados. Tanto el director de la Policía Nacional como el director de operaciones policiales comentaron a Human Rights Watch que existe una escasez crónica de recursos básicos, como escudos, cascos, equipos de protección y dispositivos para lanzar gases lacrimógenos

La Defensoría del Pueblo ha documentado evidencias de que esta falta de recursos suficientes contribuye a generar circunstancias en las cuales es mucho más probable que miembros de la Policía cometan abusos. En el informe Violencia en los conflictos sociales, publicado en marzo de 2012, la Defensoría del Pueblo determinó que:


Los efectivos policiales no cuentan con la cantidad de equipos
adecuados para realizar los operativos: las bombas
lacrimógenas, los perdigones de goma, los escudos de
protección, son escasos. Este problema incrementa el nivel de
riesgo para policías y civiles puesto que, como elemento
subjetivo, el efectivo policial puede reconocerse en situación
de inferioridad, experimentar temor ante una multitud agresiva,
lo cual influye en su interpretación de los principios del uso de
la fuerza.

Por este motivo, instamos a S.E. a adoptar todas las medidas a su alcance para asegurar que las fuerzas de seguridad que intervienen en el control de manifestaciones públicas cuenten con el entrenamiento y equipo adecuado para desarrollar sus responsabilidades sin recurrir al uso ilegítimo de la fuerza.

Consideramos alentadoras las recientes declaraciones del Ministro del Interior indicando que su gobierno destinaría US$10 millones a la adquisición de equipos de protección y armas no letales para la policía. Es fundamental que la distribución de estos materiales sea monitoreada cuidadosamente para garantizar que la policía pueda acceder a ellos cuando sea necesario y que su uso sea de acuerdo a las normas internacionales.
 
 Normas sobre uso de la fuerza

Los sucesos de Celendín muestran también la importancia crucial de que la Policía cuente con normas claras que pueda tener en cuenta al determinar el nivel adecuado de uso de la fuerza cuando sus miembros responden a amenazas de violencia durante protestas y manifestaciones públicas.

Las directrices existentes —adoptadas por el Ministerio del Interior a través de un Manual de Derechos Humanos elaborado en 2006 y una directiva viceministerial de 2009— exigen que los policías respeten las normas internacionales sobre uso de la fuerza, incluido el Código de Conducta de la ONU para Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley y los Principios Básicos de la ONU sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley

Sin embargo, lamentablemente pareciera que los policías no reciben entrenamiento adecuado sobre cómo aplicar estas normas. Según la Defensoría del Pueblo, la capacitación policial actualmente sólo hace un abordaje tangencial de los procedimientos de control de manifestaciones públicas durante conflictos sociales, y la falta de equipo con propósito de instrucción atenta contra la efectividad del entrenamiento

Asimismo, como seguramente sabe S.E., el Congreso está tratando actualmente una propuesta (Proyecto de Ley 81/2011-CR) que, si se aprobara en su redacción actual, minaría la aplicación de estas directrices y podría permitir el uso de la fuerza letal de un modo que resulta violatorio de los estándares internacionales. Si bien consideramos positivo que gracias a su iniciativa para mejorar el texto del proyecto se hayan incorporado importantes modificaciones, no todas sus observaciones fueron aceptadas por la comisión del Congreso encargada de su revisión. Comoresultado de esto, el proyecto legislativo aún presenta falencias fundamentales en tres aspectos.

En primer lugar, el proyecto de ley no hace referencia expresa al principio de “proporcionalidad” que constituye un aspecto esencial de los estándares internacionales mencionados precedentemente. Los Principios Básicos de la ONU, por ejemplo, establecen que los funcionarios encargados de aplicar la ley “ejercerán moderación y actuarán en proporción a la gravedad del delito y al objetivo legítimo que se persiga” [énfasis agregado]

En segundo lugar, el proyecto de ley permite el uso de la fuerza letal en contextos en que no sería admisible para el derecho internacional. Concretamente, el artículo 7 autorizaría el uso de armas de fuego u otras formas de fuerza letal contra quien ejerza una agresión que “ponga en riesgo la vida, la integridad o la libertad personal del policía o la de terceros” [énfasis agregado], mientras que el derecho internacional permite únicamente el uso de armas de fuego cuando exista una amenaza inminente de muerte o lesiones graves, y sólo contempla el empleo intencional de la fuerza letal cuando sea estrictamente inevitable para proteger la vida.

Por último, el proyecto de ley aparentemente contiene una presunción de inmunidad a favor de los policías que apliquen la fuerza letal, al disponer que “[n]o es punible penalmente la acción del policía que hizo uso de la fuerza letal conforme a esta ley”18. En esta cláusula debería incluirse una aclaración —tal como S.E. propuso en sus observaciones a la ley— que exija efectuar una investigación adecuada para determinar si el uso de la fuerza ha sido legítimo. Si no se exige tal investigación, existe un riesgo grave de que las autoridades policiales efectúen una determinación a priori de que cualquier instancia de uso de la fuerza resulta legítima, sin importar las circunstancias fácticas.

En vista de las graves falencias del proyecto legislativo, lo instamos a que continúe ejerciendo su liderazgo para conseguir que el Congreso reforme estos aspectos problemáticos del proyecto de ley. Si el proyecto se aprobara en su redacción actual, consideramos que S.E. debería adoptar todas las medidas a su alcance para subsanar las falencias en la legislación cuando promulgue las reglamentaciones destinadas a regular su aplicación.

Asimismo, es fundamental que todas las fuerzas de seguridad que resguardan el orden durante las manifestaciones públicas entiendan las reglas sobre el uso de la fuerza y que las apliquen en sus operativos. Por consiguiente, instamos a su gobierno a asegurar que se exija a todos los miembros de las fuerzas de seguridad involucrados en operativos de control de manifestaciones públicas conocer las normas internacionales sobre uso de la fuerza, que reciban instrucción adecuada para aplicar tales normas y que se les explique claramente que, en caso de incumplirlas, deberán rendir cuentas por su actuación.

Intervención militar en operativos de control de manifestaciones públicas

La última preocupación que surge de los eventos en Celendín es la intervención de militares en operativos de control de manifestaciones públicas. Los militares sólo deben involucrarse en este tipo de actividades policiales como último recurso, en circunstancias excepcionales, y de conformidad con lo dispuesto en el derecho peruano19. Asimismo, cuando el personal militar deba realizar actividades policiales resulta clave que estos soldados cumplan las mismas normas sobre uso de la fuerza que se aplican a la Policía y que deban rendir cuentas por sus actos si cometen abusos frente a tribunales civiles.

Actualmente, la intervención de las fuerzas armadas en operativos de seguridad pública se encuentra regulada por el Decreto Legislativo 1095, dictado por el Presidente Alan García en 2010. Este decreto contiene una disposición muy problemática (el artículo 27) el cual dispone que “las conductas ilícitas atribuibles al personal militar con ocasión de las acciones realizadas, en aplicación del presente Decreto Legislativo o en ejercicio de su función” son de jurisdicción del fuero militar. Al establecer que todas las “conductas ilícitas” por parte del personal militar estarán sujetas a la jurisdicción de los tribunales militares, el decreto podría impedir que la justicia penal ordinaria intervenga en casos de violaciones de derechos humanos cometidas contra civiles por militares.

Los organismos internacionales de derechos humanos han rechazado en forma unánime el uso de fiscales y tribunales militares en casos que suponen abusos contra civiles, y han señalado que la jurisdicción de los tribunales militares debe limitarse a aquellos delitos que son de naturaleza estrictamente militar. En un caso contra Perú, la Corte Interamericana de Derechos Humanos determinó que la jurisdicción militar debería tener un “alcance restrictivo y excepcional”. Un alcance “restrictivo” en cuanto a la jurisdicción requiere que el personal militar sea juzgado por tribunales militares únicamente cuando se les imputen delitos o faltas “que por su propia naturaleza atenten contra bienes jurídicos propios del orden militar”21. ElComité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que supervisa el cumplimiento de las obligaciones jurídicas incorporadas al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ha instado a los estados parte en repetidas oportunidades a que sometan al personal militar acusado de cometer violaciones de derechos humanos a la justicia penal ordinaria

Las facultades otorgadas al Poder Ejecutivo recientemente por el Congreso de su país destinadas a la “modificación del marco legal que establece el apoyo, por parte de las Fuerzas Armadas, a la Policía Nacional del Perú”23 constituyen una excelente oportunidad para abordar esta materia. Instamos al ilustrado gobierno de S.E. a que use estas facultades para reformar el Decreto Legislativo 1095 a fin de aclarar que el personal militar que sea acusado de violaciones de derechos humanos contra civiles debería ser investigado, imputado y procesado por autoridades de la justicia penal ordinaria.

Aprovecho la oportunidad para expresarle a S.E. los sentimientos de mi más alta consideración y estima.

José Miguel Vivanco
Human Rights Watch
Washington, DC, EEUU


CC: Dr. Juan Jiménez Mayor, Presidente del Consejo de Ministros
Ministro Wilfredo Pedraza Sierra, Ministerio del Interior
Ministra Eda Rivas Franchini, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos
Ministro Pedro Cateriano Bellido, Ministerio de Defensa
Dr. José Antonio Peláez Bardales, Fiscal de la Nación
Dr. Eduardo Vega Luna, Defensor del Pueblo (e)


HUMAN RIGHTS WATCH  20.09.2012





PERÚ DEBE PREVENIR MUERTES ILÍCITAS DE MANIFESTANTES


Deben cumplirse las normas internacionales que regulan el uso de la fuerza y la jurisdicción militar

Cuando se producen hechos de violencia durante manifestaciones públicas, las autoridades tienen la obligación de restablecer el orden, pero deben además respetar plenamente los derechos de los manifestantes y transeúntes por igual. Si bien su trabajo puede ser realmente difícil, esto no justifica que actúen de manera irregular. La Policía debería recibir las herramientas y el entrenamiento que necesita para proteger a sus miembros y a terceros de actos de violencia, y debería rendir cuentas por su actuación cuando sean sus propios agentes quienes apliquen la violencia de manera ilícita.
José Miguel Vivanco,Director para las Américas

El gobierno peruano debería adoptar medidas para prevenir el uso ilegítimo de la fuerza letal por miembros de las fuerzas de seguridad durante operativos de control de manifestaciones públicas, señaló hoy Human Rights Watch en una carta dirigida al Presidente Ollanta Humala. Durante el primer año de la presidencia de Humala 15 civiles murieron durante protestas, aparentemente por disparos de la fuerza pública.

Una investigación llevada a cabo por Human Rights Watch en relación a uno de los casos más graves y recientes—vinculado con la muerte de cuatro civiles por disparos durante una protesta el 3 de julio de 2012 en Celendín, Cajamarca— recabó evidencias que sugieren de una manera convincente que las muertes fueron provocadas por el uso ilegítimo de la fuerza letal  por parte de las fuerzas de seguridad.

Human Rights Watch también manifestó su preocupación respecto de un proyecto legislativo que podría ser aprobado por el Pleno del Congreso y que autorizaría el uso de la fuerza letal en situaciones que no están contempladas por el derecho internacional.

“Cuando se producen hechos de violencia durante manifestaciones públicas, las autoridades tienen la obligación de restablecer el orden, pero deben además respetar plenamente los derechos de los manifestantes y transeúntes por igual”, indicó José Miguel Vivanco, Director para las Américas de Human Rights Watch. “Si bien su trabajo puede ser realmente difícil, esto no justifica que actúen de manera irregular. La Policía debería recibir las herramientas y el entrenamiento que necesita para proteger a sus miembros y a terceros de actos de violencia, y debería rendir cuentas por su actuación cuando sean sus propios agentes quienes apliquen la violencia de manera ilícita”.

El 3 de julio, cuatro civiles murieron y 16 resultaron heridos a causa de los disparos efectuados cuando policías y soldados en Celendín dispersaban a un grupo de manifestantes que repudiaba un proyecto de extracción de oro que afectaría su acceso al suministro de agua. A pesar de que la protesta se había iniciado en forma pacífica, los disturbios comenzaron cuando un grupo de manifestantes intentó ingresar por la fuerza al edificio municipal. El Ministerio del Interior anunció a través de un comunicado de prensa que un soldado y dos policías que custodiaban la sede municipal habían recibido impactos de bala en las piernas. Según versiones de la prensa local, los manifestantes también arrojaron piedras y artefactos pirotécnicos de fabricación casera contra las fuerzas de seguridad.

Conforme al derecho internacional, el uso de armas de fuego contra los manifestantes únicamente habría sido admisible si quienes dispararon creían razonablemente que debían hacerlo para evitar que ellos o terceros sufrieran lesiones graves o perdieran la vida.

Las pruebas recabadas por Human Rights Watch sugieren de manera convincente que las fuerzas de seguridad no se enfrentaban a una amenaza inminente en el momento en que se produjeron los disparos mortales. Según varios testigos y la información consignada en los registros hospitalarios, los manifestantes fueron heridos de bala más de una hora después del momento en que el soldado y los policías habrían sido heridos. Los residentes que presenciaron el momento en que dos de estos civiles eran abatidos dijeron que las víctimas se encontraban en la vía pública observando pasivamente los acontecimientos cuando fueron alcanzadas por los disparos.

Los soldados intervinieron masivamente luego de que la policía perdiera el control de la situación en Celendín, principalmente porque se agotaron los gases lacrimógenos, según indicó a Human Rights Watch el más alto jefe policial de Cajamarca en ese momento. El gobierno de Humala anunció recientemente que prevé destinar US$10 millones a la adquisición de equipos de protección y armas no letales para la Policía.

“Además de proveer equipos adecuados, el gobierno debería asegurar que sus fuerzas armadas conozcan debidamente las normas vigentes sobre uso legítimo de la fuerza, y dejar bien en claro que cualquier persona que transgreda esas normas deberá rendir cuentas por su actuación”, aseveró Vivanco.

Human Rights Watch también expresó su preocupación por el uso de las fuerzas armadas durante operativos de control de manifestaciones públicas. La intervención militar en actividades de tipo policial se encuentra regulada en el Decreto 1095, adoptado en 2010 durante la presidencia de Alan García. El Decreto 1095 amplía el uso de la jurisdicción militar a las “conductas ilícitas” del personal militar, y esta norma podría aplicarse para evitar que la justicia penal ordinaria intervenga en casos de violaciones de derechos humanos cometidas contra civiles por militares.

Recientemente, el Congreso peruano concedió al Presidente Humala facultades temporales para legislar sobre un amplio espectro de temas relativos al rol, la estructura y las funciones de la Policía y las Fuerzas Armadas, incluida en particular la potestad de reformar el Decreto 1095.

A partir de los resultados de la investigación en Celendín y de entrevistas exhaustivas con altos funcionarios del gobierno, Human Rights Watch identificó una serie de medidas clave que las autoridades peruanas deberían adoptar para evitar que en el futuro se aplique nuevamente la fuerza letal de manera indebida. Estas medidas incluyen:
  
-Investigar exhaustivamente todas las muertes de manifestantes y transeúntes, y aplicar las sanciones correspondientes si se determina que miembros de las fuerzas de seguridad han empleado la fuerza de manera ilegítima.

-Asegurar que los miembros de las fuerzas de seguridad que participen en operativos de control de manifestaciones públicas reciban entrenamiento y equipos adecuados, y conozcan las normas sobre el uso legítimo de la fuerza.  

- Modificar el proyecto legislativo que autorizaría el uso de la fuerza en contravención a lo dispuesto por las normas internacionales y garantizaría la inmunidad de policías responsables por muertes ilegítimas.

-Reformar el Decreto 1095 para asegurar que el personal militar acusado de violaciones de derechos humanos contra civiles sea investigado y procesado por autoridades de la justicia penal ordinaria.

Human Rights Watch 20.09.2012





18 de septiembre de 2012

Entrevista a Mario Palacios, fundador de la Confederación Nacional de Comunidades del Perú afectadas por la minería Conacami:
“EL FUTURO ES VOLVER A LA TIERRA”


Mario Palacios vive cerca del Cerro Pasco, en Perú. La ciudad es un enorme cráter creado por la minería a cielo abierto. En los márgenes del hueco se acomodan las casas aún no tragadas por la Volcán Compañía Minera. En 2008 el gobierno nacional declaró que era una zona inhabitable, pero no dispuso ningún plan para mudar a toda la población de 80 mil personas. Desde que nació Palacios vive este panorama, donde ocho de cada 10 niños tienen niveles muy elevados de metales en la sangre. Para enfrentar a las transnacionales que envenenan a quienes viven allí –y a los gobiernos que apañan su actividad- estuvo entre los fundadores de la Confederación Nacional de Comunidades de Perú Afectadas por la Minería (CONACAMI). “Debemos estar unidos en lo bueno y en lo malo”

Organizaciones sociales e indígenas de Colombia, Perú y Bolivia participaron del encuentro “Modelos Alternativos de Desarrollo y Vivir Bien”, donde intercambiaron experiencias de lucha en sus países por el respeto a los derechos humanos y de los pueblos indígenas. El seminario-taller, que tuvo lugar el 11 y 12 de septiembre, fue organizado por Broederlijk Denle, el Centro de Comunicación y Desarrollo Andino (CENDA), la Fundación Solón, la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático y la Fundación Jubileo.

La explotación de hidrocarburos, la minería y la agroindustria fueron identificadas como las actividades que más afectan a la vida de las poblaciones y sus territorios en América Latina. En contraposición a este modelo que destruye la naturaleza, comunidades rurales y pueblos indígenas proponen, entre otras cosas, recuperar saberes de cientos de años cuya eficacia ya ha sido comprobada.

“Estamos mirando alternativas al modelo de desarrollo predominante, alternativas de Buen Vivir. Queremos ver cómo es posible consolidar procesos desde las comunidades indígenas campesinas en torno a la conservación y al cuidado del medio ambiente, en torno a la soberanía alimentaria, a la autonomía alimentaria, al buen cuidado de los recursos naturales y al trabajo social y comunitario”, dijo María Stella Sandoval, del Centro Nacional Salud Ambiente y Trabajo (CENSAT) Agua Viva Colombia.

En el seminario-taller, realizado en la ciudad de Cochabamba, hubo representantes de la Confederación Nacional de Comunidades Afectadas por la Minería (CONACAMI), de Perú; del Movimiento Campesino de Cajibío, de Colombia; del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), de la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) y de la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP), de Bolivia. Las dos últimas son regionales de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), que atraviesa dificultades orgánicas porque el Gobierno nacional creó una CIDOB paralela sumisa a la voluntad del partido Movimiento Al Socialismo (MAS).

“Hay compañeros que tienen muy claro cuáles son las dificultades, pero también tienen claro cuáles son las alternativas. Hemos podido compartir, conocer otras alternativas importantes que se pueden desarrollar en diversos países, aprovechando también de esas bases sociales que todavía existen en diferentes lugares”, dijo Sandoval. Muchos de los casos presentados, muestran a la participación social y al trabajo comunitario como las claves para liberarse de pésimas gestiones de gobiernos que privilegian la actividad de empresas transnacionales que explotan recursos de los territorios indígenas campesinos.

Mario Palacios, de la CONACAMI, presentó como “alternativa” el caso de las Amunas de Huarochirí, que llevan agua a tres comunidades andinas encargadas de la gestión social del agua y del mantenimiento de obras hidráulicas en funcionamiento desde hace más de 500 años. Mediante este sistema, captan agua de lluvias como escorrentía en la parte alta de las montañas y la infiltran en la parte media, para aprovecharla en la parte baja, donde aflora en manantiales y puquios.

Palacios también contó cómo acopian agua en las depresiones cordilleranas, de acuerdo con un método milenario de construcción de represas y canales de riego.

Por su parte, la APG mostró su forma de hacer Gestión Territorial Indígena en los Territorios Comunitarios de Origen (TCO) que posee el pueblo Guaraní en el Chaco boliviano, una zona de explotación intensa de gas y petróleo.

“Entre Colombia y Bolivia hay similitud en los problemas que existen. Tenía una idea diferente de lo que pasa en Bolivia por la presencia Evo Morales, quien siempre ha sido visto como el presidente del pueblo y para el pueblo. Pero cuando escucho acá de todas las leyes y normas, todas las cosas que está haciendo en su país, uno ve que no es así: se ve que hay un discurso muy bonito, que es un discurso-ejemplo. Aunque en la práctica, desafortunadamente no lleva a cabo eso que dice. Por el contrario, pasa por encima de los intereses de su propio pueblo. Contamina y deteriora a la Pachamama de la que tanto él habló. Es ilógico el discurso con el trabajo práctico del Gobierno”, comentó Sandoval.

Celia Beyuma, del pueblo Tacana, pertenece a la Central de Mujeres Indígenas de La Paz (CMILAP), organización hermana de la CPILAP. “Siempre hemos querido tener un intercambio de experiencias con otros países. Nosotros, como pueblos indígenas del norte de La Paz, peleamos para que se titule toda la tierra que todavía no se ha titulado. También tenemos invasión más que todo de las empresas petroleras. En San Miguel del Bala, al lado del parque Madidi, como pueblo Tacana nos hemos parado, porque el Gobierno primero tienen que hacernos la consulta para ver si la empresa puede entrar o no”, dijo Beyuma. Por la resistencia de las comunidades, este proyecto de exploración hidrocarburífera en la región está detenido.

La señora tacana, que tiene cinco hijos, participó de la Octava Marcha Indígena, en 2011; y en la Novena Marcha, este año. “La enseñanza que me quedó de las marchas es que todos debemos estar unidos en lo bueno y en lo malo. Me tocó sufrir juntamente con los hermanos, cuando nos han hecho la represión (el 25 de septiembre de 2011) tuvimos que salir de eso y seguir a pie hasta llegar a la Sede de Gobierno. Eso me ha fortalecido y hasta ahora tengo esa fuerza para seguir luchando por los demás”. Comentó que, basados sobre esta idea, las regionales de la CIDOB analizan la manera de volver a unirla y liberarla de las injerencias del Gobierno nacional.

A Celia Beyuma, como a muchas mujeres indígenas, la vida de las organizaciones la aleja bastante de su familia. “Me siento un poco triste porque tengo dos hijas pequeñas todavía, a las que no puedo ver siempre. Pero en la lucha de nuestros pueblos un dirigente tiene que luchar por todos, no solamente por su familia. Ese es el orgullo que tengo ahora como dirigenta y quiero ayudar a fortalecer a las mujeres para que haya más líderes”, dijo Beyuma.

Volver a la tierra

En estos días Palacios visitó Bolivia para intercambiar experiencias con organizaciones como el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP) y la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG), ambas regionales de la Confederación de los Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB).

Palacios se refirió a esta situación y a la de su país, a las políticas ambientales de América Latina –dijo que entre los gobiernos de Bolivia y de Perú hay más similitudes que diferencias. “Entre lo que predica y entre lo que hace el gobierno boliviano hay una distancia que no se ha podido superar”, considera el dirigente, quien presidió a la CONACAMI entre 2008 y 2010.

En Cochabamba, Palacios presentó como “alternativa” el caso de las Amunas de Huarochirí, que llevan agua a tres comunidades andinas encargadas de la gestión social del agua y del mantenimiento de obras hidráulicas en funcionamiento desde hace más de 500 años. Mediante este sistema captan agua de lluvias como escorrentía en la parte alta de las montañas y la infiltran en la parte media, para aprovecharla en la parte baja, donde aflora en manantiales y puquios. También contó cómo acopian agua en las depresiones cordilleranas, de acuerdo con un método milenario de construcción de represas y canales de riego.“Estamos en la búsqueda de un modelo de desarrollo alternativo al actual modelo basado en el extractivismo. Nosotros ponemos énfasis en este proyecto de vida que es el Buen Vivir. Eso nos ha congregado en Cochabamba con las propias comunidades, sus líderes, sus autoridades, así como aquellos que acompañan los procesos de construcción del Buen Vivir o Sumaj Qamaña. Este compartir nos sirve para mirar con optimismo el proceso de construcción de este paradigma alternativo que nace de las comunidades, de los pueblos, de las naciones originarias indígenas de América andina”, comentó Palacios. P. A fin de cuentas, lo alternativo pasa por volver a sistemas más antiguos que el capitalismo...

R. En el Perú, en estos últimos 20 años nos estamos redescubriendo a nosotros mismos, nuestros sistemas de gestión del agua, de gestión del territorio, de gestión de la agricultura o de la ganadería, basado sobre la crianza de diversidades y potencialidades. Eso está sirviendo para renovar nuestra mirada optimista desde las comunidades y, sobre todo, para poder ampliar también la visión de otros, compartiendo nuestras experiencias de reconstrucción de sistemas de acuíferos, que se traduce en la siembra, el cultivo, la cosecha de agua.

En estos tiempos, el agua es un bien muy escaso, producto de altos niveles de contaminación que se dan en nuestros países y en tiempos de cambios climáticos. De alguna manera aportamos perspectivas complementarias con otras experiencias para enriquecerlas. Nosotros también nos llevamos un enorme bagaje de aprendizaje luego de este encuentro con muchos actores pero con mismo objetivo: la búsqueda de una alternativa de vida más allá del desarrollo y más allá de estos modelos, sistemas que están atentando contra la vida misma y contra nuestras estructuras ancestrales, que son nuestras comunidades y nuestras formas de vida allí establecidas.

P. ¿Lo alternativo pasa por aprender a hacer otra vez lo hecho hace más de 500 años, con sistemas que todavía funcionan?

R. Estos sistemas han sido sostenidos por cientos de años, por centurias, por las comunidades, sobre todo por las comunidades más alejadas de las ciudades. Sistemas de cultivo, sistemas de gestión de agua o de territorios han sido mantenidas por esas comunidades. Es un potencial. Entonces empezamos a cuestionar fuertemente las tecnologías, los desarrollos importados en diferentes momentos, con mucha pompa y con muchos recursos económicos, que han tratado de implementar en las comunidades. Pero en realidad no han respondido a las expectativas de resolver los graves problemas que viven las comunidades, como es la necesidad de mejorar los niveles de vida, mejorar la productividad o mejorar la alimentación. Esas tecnologías antiguas de las comunidades ahora son muy modernas, porque están resolviendo problemas que durante décadas la tecnología occidental no ha podido resolver.

P. Esas tecnologías sustituyeron el trabajo comunitario por el de máquinas.

R. Mucha de esta tecnología ancestral tiene que ver con la vida comunitaria, con el trabajo comunitario, con entender que uno no vive en la naturaleza, sino que vive con la naturaleza, con la Madre Tierra, siendo parte de la Madre Tierra. Entonces, para muchos de nosotros es reencontrarnos con la Madre Tierra, es reencontrarnos con saberes ancestrales que están todavía en nuestros mayores y que también hemos aprendido siendo niños o jóvenes. Todavía está en nosotros, aunque en algún momento lo hemos dejado de lado. Reencontrarnos sirve para reinventarnos nosotros mismos, también para reidentificarnos con nosotros mismos. El futuro es eso: es volver a la tierra, es volver la mirada a una vida en armonía, una vida en colectividad y en comunitariedad. Esos son aspectos fundamentales, cimiento de esta construcción colectiva que es el Buen Vivir.

P. Además de que el agua en muchas regiones está muy contaminada, como recién usted nos decía, también se la mercantiliza, como a otros bienes esenciales para la vida.

R. La lucha, la resistencia de los pueblos originarios quechuas, aymaras y los pueblos de la Amazonía es por la diversidad, por los recursos y bienes fundamentales, como el agua. El agua es la sangre de la Madre Tierra, nos da la vida, pero por intereses de terceros la privatizan, la mercantilizan, en actividades extractivas hacen uso de ella de forma indiscriminada. Luego pues la dejan contaminada y no permiten que esas aguas puedan usarse para otras actividades. En el Perú, por ejemplo, los altos niveles de contaminación en el agua han provocado que cuencas enteras no puedan usarse para agricultura. En este escenario, la defensa del agua es importante porque es la defensa de la vida misma, porque el agua en sí trae la vida.

P. ¿Qué nos puede contar del lugar donde vive? Nació justo al lado de toda la contaminación y afectación que pueden causar una empresa minera.

R. El Cerro de Pasco es considerado una de las ciudades más contaminadas del mundo. Al mismo tiempo, se la considera una catástrofe ambiental. El anterior gobierno, en 2008, declaró que la ciudad no era vivible ambientalmente. Se promulgó una ley para que se la trasladara, pero la ley no ha establecido criterios simples, por ejemplo adónde se trasladará la ciudad. Tampoco ha establecido quién asume los costos de trasladar una ciudad de 80 mil habitantes y más o menos 25 mil viviendas, dejando también en claro que hay otras infraestructuras públicas, como calles, veredas, pistas, coliseos, estadios, toda la infraestructura pública, como sistemas de agua, desagües. No se puede trasladar la ciudad porque no hay voluntad política de cumplir con la obligación de trasladar una ciudad. Es una catástrofe ambiental: ocho de cada 10 niños están con fuertes o altos niveles de metales pesados en la sangre, como plomo o arsénico. Muchos de esos niños ya son irrecuperables, entendiendo que el plomo se aloja en los huesos y en el cerebro. Los sectores más vulnerables son mujeres, niños, mujeres embarazadas.

Mi comunidad y sus territorios comunitarios lindan con la ciudad del Cerro de Pasco. También en la comunidad tenemos pues enormes problemas ambientales. Muchos de nuestros animales sufren lo que sufre el resto de la población. Muchos animales no son aptos para el mercado. Esa situación trágica que atraviesa la comunidad tampoco es remediada o indemnizada, sea por el Estado porque el Estado lo permite, sea por la empresa minera que solo ve lucro o ganancia, no ve aquello que siempre predica: la responsabilidad social, la responsabilidad ambiental. A nosotros nos queda solamente la gestión, la autogestión, la gestión comunitaria para enfrentar estos problemas. Por eso muchos hemos asumido responsabilidades de dirigencia y de autoridad para exigir los derechos que nos asisten. Y, sobre todo, para buscar una solución a tan lamentables hechos que provienen de la actividad minera, la cual en nuestros países tiene muy bajo nivel de control ambiental. Los impactos a las comunidades no siempre son tratados y menos aún son sancionados quienes deberían ser sancionados.

P. ¿Cómo un negocio minero puede ser más importante que la vida de una población?

R. El Perú se precia de ser emblemático por el desarrollo que tuvo estos últimos nueve años, porque ha crecido su PBI a razón del 6 o 7% anual. Pero la pregunta es: “¿Y a qué costo?” La economía de Perú se basa fundamentalmente sobre la exportación de metales: más de 65 por ciento que exporta Perú son metales. Detrás, queda una secuela de daños irreparables a la naturaleza, a la Madre Tierra, al medio ambiente, a las aguas. También a las personas, a sus niños, al futuro de su propia población. Sin embargo, ni siquiera hay un mínimo tratamiento, ni siquiera una medicina, una pastilla, cuando muchos de estos niños están en condiciones dramáticas de locomoción, porque no caminan con normalidad, sufren daños muy fuertes en la audición, en la vista ¿Y el Estado? Bien, gracias. “Por aquí no paso nada”, eso es lo que dice.

P. Hace uno meses el presidente Ollanta Humala presentó una ley de Consulta con mucha pompa, pero por lo que nos cuentan es una ley de Consulta que está para afectarles más.

R. Es una ley de Consulta que va a cumplir un año de promulgada el próximo 23 de septiembre. En su primer año de aprobación, no ha habido todavía una consulta en concreto, a pesar de que en este último año el Estado otorgó más de 1000 concesiones mineras. El Convenio 169 dice que toda decisión administrativa o legislativa relacionada con comunidades originarias indígenas debe ser consultada. Pero en este último año se han dado –repito- 1000 concesiones mineras y no se ha consultado a nadie.

Esta ley de Consulta termina siendo una ley de Consulta inaplicable por varios motivos: uno, porque solo el nivel Ejecutivo termina haciendo la consulta, cuando los niveles del Estado deberían desarrollar la consulta a través del Gobierno nacional, del Congreso, si es necesario de los gobiernos regionales, departamentales y del gobierno local municipal. Pero en la ley ya está que solamente el Gobierno central hace la consulta, vulnerando el derecho a la Autonomía que tienen los gobiernos intermedios, parte de la misma estructura del Estado. Asimismo, la ley no ha establecido cuáles son los mecanismos para hacer una consulta. Y, finalmente, si una consulta no llega a acuerdo el Estado impone. Entonces ¿para qué nos esforzamos en hacer consulta, si finalmente el Estado va a imponer? Entendemos que es una ley de Consulta con trampa, por eso las organizaciones se han pronunciado en contra de la ejecución y del ejercicio de la consulta bajo esta normativa, que termina siendo contraria a la preservación de los derechos de las comunidades.

Esperamos que en otro momento se haga una ley de Consulta que tenga el espíritu de preservar el derecho de las comunidades, que son las que tienen título sobre las tierras y territorios. Y no que se priorice el derecho -si es que lo tienen- los terceros que son las empresas mineras, o petroleras, o las concesiones forestales, que abundan y solo están dedicadas a mercantilizar recursos tan fundamentales, priorizando sus altos niveles de ganancia en detrimento de los derechos de las poblaciones y del propio Estado también.

P. ¿Cómo percibe a las organizaciones sociales de Bolivia?

R. Creo que en Bolivia se ha desarrollado un debate por muchos años muy interesante sobre alternativas a las formas de vida y de pensamiento occidentales. Este cuestionamiento a la cultura venida de Europa es interesante para los que venimos de lejos. Compartir e intercambiar puntos de vista, aportes y hasta disensos entre nosotros era muy importante. Porque estamos con organizaciones similares, las cuales priorizamos la vida y no la acumulación de riqueza como norma de desarrollo. Es un concepto diferente de desarrollo, por eso nos apasiona participar en estos espacios donde trabajamos por nuestras comunidades.

P. Entre el modelo de desarrollo vigente en Perú con el modelo de desarrollo de Bolivia ¿Encuentra grandes diferencias?

R. Diría que hay grandes coincidencias. Con diferentes discursos, en el Perú había un proyecto que se llamó “el Gran Cambio”, que se suponía era realmente un gran cambio. El Presidente actual asumió con ese proyecto de Gobierno, pero ha sucedido que el Presidente ha sufrido un gran cambio y está aplicando políticas o planes o proyectos contrarios a lo que planteó “el Gran Cambio”.

Aquí, en Bolivia, con expectativa hemos visto su proceso. Los primeros años (desde 2006) ha habido avances significativos. Pero cuando uno mira en la actualidad los conflictos sociales, cuando uno mira cómo se pretende vulnerar derechos de los pueblos del TIPNIS (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure), entiendo que entre lo que predica y entre lo que hace el Gobierno boliviano hay una distancia que todavía no se ha podido superar. En algún momento, Bolivia ha significado para muchos la esperanza de una alternativa, de un proyecto de vida diferente, de un proyecto de sociedad diferente, pero todavía está lejos, muy lejos para poder concretizar.

Bolpress 17.09.2012




14 de septiembre de 2012

Diversas delegaciones de Cajamarca inspeccionan Zona Protegida

A pesar de las limitaciones diversas delegaciones de Cajamarca acudieron a la inspección del Cerro Quilish, muchos de ellos llegaron a pie ya que la empresa Minera Yanacocha bloqueó la carretera de acceso a zona de protección municipal.
Recordaron que hace un año se denunció el vertimiento de aguas tratadas por la empresa minera y que dan origen al río Grande, principal proveedor de agua para la ciudad de Cajamarca y Centros Poblados. 
Muchos ratificaron su defensa por la vida y la dignidad de Cajamarca, seguir protegiendo las fuentes naturales de agua, mostrando su oposición a la instalación del proyecto Conga y los intentos de ampliar sus operaciones a la zona de Quilish por parte de la citada empresa minera.

Testimonio fotográfico 





Observatorio de Conflictos
GRUFIDES
CAJAMARCA: PARALIZACIÓN TOTAL EN LA CIUDAD DE BAMBAMARCA POR CONGA




Hoy se cumple el segundo día de la manifestación general, convocada por el Comando Unitario de Lucha (CUL), por eso, en la ciudad de Bambamarca, capital de la provincia de Hualgayoc en la región Cajamarca, los mercados y principales centros comerciales cerraron sus puertas.

De igual forma, las labores escolares se suspendieron al 100%, y se prevé que hoy los manifestantes no permitirán la circulación de vehículos de transporte urbano, ante esta situación la presencia policial se incrementó en la ciudad.

En Tanto, Edy Benavides, presidente del Frente de Defensa de Bambamarca, anunció que el 20 de setiembre realizarán una marcha hacia la ciudad de Cajamarca, para continuar con las protestas contra el proyecto minero Conga.

RPP NOTICIAS-Lima 13.09.2012





12 de septiembre de 2012

CONGA, EL GRAN ESCAPARATE


Conga ha sido durante ocho meses el gran escaparate de cómo se procesan los conflictos sociales en nuestro país, mayormente con las empresas extractivas. Pero además ha saltado a los ámbitos internacionales por la importancia económica del proyecto, por las amenazas ambientales al destruir seis lagunas alto andinas, por la oposición frontal, no solo de los dirigentes sino de la mayoría de la población y por el pésimo manejo político.
Para la opción de desarrollo que actualmente tiene el gobierno, que se fundamenta casi exclusivamente en la producción minera y petrolera, la confrontación que se ha vivido a nivel nacional no le favorece en nada, porque ha sido el país el que se ha confrontado y tomado partido. Para la empresa Newmont mucho menos conveniente, porque se han vuelto a recordar desde sus orígenes oscuros con Montesinos, que la haría ilegal, hasta los desencuentros que ha tenido durante estos 20 años con la población de Cajamarca

El conflicto de Conga hay que situarlo dentro de un contexto mayor y que todos conocemos, como el movimiento mundial por el cuidado de los recursos naturales Desde hace unos 15 o 20 años se ha desarrollado una conciencia, a nivel de todo el país contra las industrias extractivas, principalmente petróleos y minas, que coincide con la conciencia que se va teniendo a nivel mundial sobre el cuidado del Medio Ambiente en nuestro planeta. Aunque solo sea por el crecimiento poblacional mundial - que ha pasado de 4.000 millones de personas a mediados del siglo pasado a 7.000 millones en la primera década de este, y con un nivel de consumo de energía totalmente descontrolado – deberíamos mirar más por el cuidado de los recursos naturales. Al planeta no le da igual albergar a 4000 millones que a 7000. Hemos vivido y vivimos como si los recursos naturales fueran inagotables.

Cómo se ha extendido tan rápida y masivamente esta conciencia? se lo tendríamos que preguntar a algún sociólogo o antropólogo que lo estudiara, pero como decía el año 2003 un ministro de Energía y Minas del gobierno de Alejandro Toledo: “ Hace 10 años si se acercaba uno a alguna comunidad y le anunciaba que tenía en sus suelos una mina, era causa de alegría y entusiasmo, pero ahora, solo diez años después, en vez de ser causa de alegría lloran y te tiran piedras. (Ministro de E.y M. Quijandría). A esto se suma y no poco la historia negra de la minería antigua, pero presente, que por donde pasó fue dejando miles de pasivos mineros (desastres ambientales) y las comunidades más empobrecidas del Perú. Por último, esta conciencia ecológica, ha sido tomada como bandera por las ,izquierdas y el progresismo, en ocasiones fundamentalistamente. Sin embargo esta conciencia no se ha desarrollado de la misma manera con la minería informal, que contamina totalmente grandes extensiones, no controla nada sus deshechos y tampoco aporta recursos ni al estado ni a las comunidades, generando otros problemas sociales graves (prostitución de menores, trata, drogas, alcoholismo) seguramente por ser mucho más reciente y entrar muy poco a poco..

Estando así las cosas y siendo conscientes que de los 250 conflictos sociales que existen en el país el 80% son de origen medio ambiental, y que el proyecto Conga se propone hacer de lagunas alto andinas, depósitos de residuos tóxicos, para dejar el paisaje como lo ha hecho Yanacocha con su laguna, era de esperar que saltara la chispa,…. y saltó Por otro lado la experiencia de relaciones que ha tenido Yanacocha con la población no ha sido muy buena, y según estudios Yanacocha en sus 20 años ha desconocido 217 acuerdos firmados en actas con la población cajamarquina. Cuando se comenzó el diálogo en Noviembre del 2011, Yanacocha reconoció que los proyectos de desarrollo a favor de las poblaciones no consiguen el apoyo de las mismas, si no se fomenta el trato directo con las poblaciones afectadas.

Todos sabemos que para que se pueda explotar una mina con éxito tienen que cumplirse estas cuatro condiciones: Viabilidad técnica, viabilidad económica, viabilidad ambiental y viabilidad social. Pero también todos sabemos que las dos condiciones que mejor se cumplen son las dos primeras, ya que de ellas depende el éxito económico de la empresa. Con la tercera se intenta cumplir, por lo menos formalmente, ya que los EIA (Estudios de Impacto Ambiental) lo hacen empresas contratadas por la mismas mineras y que el mismo estado no tiene mucho control sobre ellos A la cuarta condición, que es la más difícil actualmente, no se le dedica ni el suficiente tiempo ni los suficientes recursos, sin embargo es la más compleja porque las tres primeras se pueden resolver técnicamente, pero la tercera es política. La política es el arte del diálogo, de llegar a consensos aunque sean mínimos, de concertar entre los intereses de las mayorías y minorías, y de eso no tenemos mucha experiencia en nuestro país por falta de institucionalidad y por falta de práctica. El Estado siempre llega tarde, cuando ya reventó el conflicto, y entonces empezamos a reclamar el diálogo, cuando debería haber estado presente desde la planificación del proyecto. o incluso desde la concesión.

Digo que tenemos poca experiencia de concertar a tiempo con las comunidades porque en una ocasión, hablando con una persona que trabajaba para las empresas mineras, me decía: “Esta empresa entró en la población, que ya tiene esta conciencia, como se hacía antes, siendo buena gente con la población, pero no de una manera formal hablando con las autoridades, informando a la población organizada, explicando los beneficios y peligros que podría traer Entraron como antes de Tambogrande, que con su consulta popular ha hecho un quiebre histórico. Ya hay un antes y un después de Tambogrande” Ahora está claro que no se puede entrar a una o varias comunidades sin informar y concertar con toda la población.

Y acá viene el primer tropiezo del gobierno: cambiar un premier político, Salomón Lerner por un premier empresario y coronel retirado, Oscar Valdés, que se vanagloria de haber constituido un gabinete técnico, dejando la política para el Presidente del País. Son palabras suyas, porque los técnicos son más eficaces que los políticos. Y lo son, pero para resolver los problemas técnicos de una empresa, pero la malogran del todo cuando quieren resolver los problemas políticos con meros criterios técnicos, y lo ocurrido en Conga es un ejemplo. Que los políticos tengan que tener en cuenta los criterios técnicos es de sentido común, pero que los problemas políticos de un país los resolvamos con los técnicos es un desastre. Un país es algo más complicado que una empresa, la empresa tiene un objetivo productivo y todos tienden a cumplirlo y el que estorba se le suprime, en este país somos 30 millones de habitantes, en regiones distintas, culturas distintas intereses distintos y contrapuestos y el que intente dirigirlo tiene que ser político, tiene hacer política, que como dicen es el arte de la búsqueda del bien común a través del diálogo, el consenso, la concertación entre mayorías y minorías. Sinesio López dice:”.. la estrategia de confrontación y los estados de emergencia tienen claros límites cuando la resistencia de la población es mayoritaria” ( La República, 26-VIII-12) y Nelson Manrique “… el error fundamental del gobierno es abandonar la política de diálogo para intentar sacar Conga por la mala” (La República 28-VIII.12) Eso pasó pero no sabemos si todos se han dado cuenta o seguimos pidiendo mano dura.
Las empresas extractivas del Perú estaban pidiendo desde hacía tiempo un gobierno más fuerte, un gobierno que se hiciera respetar, de tal manera que el Estado de Emergencia que se dio, cuando el presidente regional pidió ir a consultar con la población los acuerdos tomados, les pareció lo correcto, y todos los que están con las industrias extractivas aplaudieron la mano dura de Oscar Valdés. También al ver que Humala y su gobierno tomaban partido claramente por “Conga Va”, en contra de sus promesas electorales. que hiciera un año antes. Pero era una solución de corto plazo, como son todos los estados de emergencia y no la respuesta a un problema político. Lo que les pareció correcto en ese momento, resultó una pérdida de tiempo, con el saldo irreparable de la pérdida de cinco vidas humanas, después de ocho meses, la caída de dos gabinetes y 1.200 millones en gastos militares.. Ahora estamos como el 11 de Noviembre del 2011 cuando se dio el estado de emergencia, en que la empresa dijo que abandonaba el proyecto Conga hasta que se dieran mejores condiciones, el gobierno aconsejaba que se tuviera más cuidado en el trato de las poblaciones y el recurso agua y el Presidente regional pedía ir a consultar con la población. (Ver Nelson Manrique La República 28 de Agosto del 2012).

En Conga se ha jugado un primer tiempo (1), y aunque termina con unos tantos a favor de los que defendían los recursos naturales, nos ha dejado a todos un sabor amargo, porque las cinco vidas humanas que se han perdido valen más que todo el oro que pueda haber escondido bajo las seis lagunas de Conga.

Gregorio Santos ha salido fortalecido, no porque haya hecho retroceder al gobierno y a la empresa, sino porque ha sido respaldado por el 78% de la población urbana y el 86% de la población rural (según Apoyo). En la población urbana no es que todos sean anti mineros, pero sí son anti Yanacocha por los abusos que han sufrido durante estos 20 años. Ahora Gregorio Santos debe abrirse al diálogo, dialogar no es pactar, e ir abriendo caminos para un desarrollo alternativo que no sea el extractivismo. Muchos otros lo están buscando también. La lucha por las lagunas ha favorecido que en el Acuerdo Nacional se colocara el tema del agua, la necesidad de reglamentar la minería y de que el Gobierno tiene que mostrarse imparcial en el conflicto. Todo esto sigue estando en el escaparate del país entero, pero sería bueno que se empezara a poner en ese mismo escaparate algunos rasgos del nuevo modelo de desarrollo.

(1) Nota: Se está dando un diálogo de sordos, la empresa sigue con sus jugadores en la cancha construyendo los reservorios y la población sigue organizando los paros. El oficialismo usa un lenguaje confuso y ambiguo que genera confusión en la población y más desconfianza en el Estado..
Paco Muguiro Ibarra S.J.- Jaén, 6 de Septiembre del 2012

Coordinadora Nacional de Radio-Lima  10.09.2012





11 de septiembre de 2012

PERÚ: ORGANIZACIONES DENUNCIAN DERRAMAMIENTO DE DESECHOS MINEROS EN RÍO Y PIDEN MEDIDAS URGENTES DESTACADO

 
Perú: Organizaciones denuncian derramamiento de desechos mineros en río y piden medidas urgentes

A comienzos de esta semana, la Coordinadora Regional de Comunidades de Pasco Afectadas por la Minería (Corecami-Pasco) y la Federación Regional de Comunidades Campesinas y Nativas de Pasco (Fereccn-Pasco) se pronunciaron denunciando el derramamiento de desechos mineros en el río Huallaga, en Perú.

A comienzos de esta semana, la Coordinadora Regional de Comunidades de Pasco Afectadas por la Minería (Corecami-Pasco) y la Federación Regional de Comunidades Campesinas y Nativas de Pasco (Fereccn-Pasco) se pronunciaron denunciando el derramamiento de desechos mineros en el río Huallaga, en Perú, provocado por la Compañía Minera Atacocha. La situación, según las organizaciones, ya está causando graves impactos en el medio ambiente y en la vida de las comunidades de la región.

El derramamiento ocurrió el 29 de agosto en la vertiente del río Huallaga y ya se esparció por más de 10 km río abajo, afectando flora, fauna y las extremidades del río, que abastece a las comunidades campesinas Chicrin, Cajamarquilla, Ticlacayan, Malauchaca, Batanchaca y Huariaca, en la provincia de Pasco.

Denuncias de la Corecami y de la Fereccn dan cuenta de que no es la primera vez que esto ocurre. La verdad es que "de manera constante e irresponsable la minera, comete este tipo de incidentes causando deterioro al medio ambiente”, revelan. Inclusive, en monitoreos e investigaciones realizadas anteriormente al último derramamiento se encontraron en la agua metales pesado y se detectó un pH ácido, hechos que fueron siempre desmentidos por la empresa.

En un pronunciamiento dirigido a las autoridades del gobierno central, regional, local y a la opinión pública en general, las organizaciones denuncian el hecho, demandan la inmediata intervención de las autoridades y el debido castigo a los responsables por el atentado.

Ante esto, la Corecami y la Fereccn condenan la desaprensión de la empresa minera Atacocha y repudian la forma como la empresa viene destruyendo el medio ambiente, contaminando el agua, el suelo y el aire, incumpliendo los estudios de impacto ambiental (EIA) y despreciando los perjuicios causados por el derramamiento de los desechos mineros.

Por respeto a las comunidades campesinas de la provincia de Pasco, las organizaciones exigen que el gobierno central y las autoridades competentes impongan penas ejemplares a Atacocha para que el atentado al medio ambiente no quede impune. El Congreso también recibe una solicitud. Es llamado a formar una comisión investigadora y que se sancione a las empresas mineras que contaminan el río Huallaga.

Los habitantes de las comunidades campesinas afectadas están esperando las acciones del gobierno central para neutralizar la contaminación. Hasta el momento, la propuesta señalada por el Ministerio de Agricultura fue desviar las aguas para contener la contaminación del área. La medida paliativa ya se está ejecutando.

A pesar de esto, concientes de que no pueden esperar solamente la acción de las autoridades, habitantes y vecinas de Piclacayán, Chicrín y Cajamarquilla realizaron una reunión para decidir cómo van a actuar después del derramamiento de los desechos.


Kaos en la Red 10.09.2012





ACUERDO JUSTO EN EL CONFLICTO CONGA


El presidente Humala declaró hace pocos días que el conflicto Conga demuestra que el país tiene “una minería del siglo XXI que cohabita con una minería del siglo XIX”. Lamentó que la economía del Perú aún dependa mucho de la industria minera, concentrando el 40% de la producción del metal en América Latina. Estas declaraciones se producen después de decidir el gobierno no prorrogar el estado de emergencia en Cajamarca.

Por su parte, el monseñor Miguel Cabrejos, uno de los facilitadores del conflicto Conga, expresó que con la decisión del gobierno ”se fortalecen las condiciones que generan confianza y se contribuye al inicio de un proceso de dialogo entre los actores”. Agregó que  “El diálogo genuino ayuda a canalizar voluntades y contribuye a generar compromisos de cambio de actitudes entre los actores involucrados”.

El padre Cabrejos exhortó  a todos los actores en la problemática minera  de Cajamarca que “en el más breve plazo desplieguen todos sus esfuerzos, con la mejor disposición y ánimo, para reencontrarse y retomar el diálogo que conduzca a analizar los temas pendientes que son claves para el progreso y bienestar de todos los cajamarquinos”.

Al igual que el monseñor Cabrejos, esta medida de haber levantado el régimen de excepción en Cajamarca ha sido comentada favorablemente por quienes aspiran a obtener una solución en el conflicto minero Conga, que se encuentra en stand by,  a la espera de que prosiga el  diálogo de los sacerdotes facilitadores -los padres Cabrejos y  Garatea- con los representantes de Cajamarca.

Considero que la oportuna decisión del ejecutivo tendría un efecto positivo en las negociaciones.  Al respecto, Jaime Delgado, vocero de Gana Perú, afirmó que tras el fin del estado de emergencia en Cajamarca, ha llegado el momento de retomar el diálogo que permita darle una solución al conflicto a raíz del proyecto Conga.

Es ocasión para  recordar que al término de la pasada reunión con los facilitadores,  el presidente de la región Cajamarca, Gregorio Santos, declaró que “ha sido una reunión muy fructífera, (…) para los hermanos el campo, dirigentes, porque han sido escuchados”. Se refería a  la presencia de los facilitadores en el conflicto Conga, los padres Miguel Cabrejos y Gastón Garatea.

La autoridad regional dijo que  “comienzan a recuperar la confianza de nuestros campesinos, que desean ser escuchados, que tienen sed de pan y de justicia”. Entonces, el presidente regional pidió que llevaran al presidente Humala las opiniones de los ronderos,  quechuahablantes, hermanos de todas las religiones, delegados, alcaldes distritales y provinciales.

Sin embargo, el Ejecutivo decidió no levantar el estado de excepción, lo que motivó la airada protesta de Gregorio Santos, que expresó su intención de no continuar en el diálogo mientras  el gobierno no dispusiera levantar el estado de emergencia. Después de varias semanas de intenso cambio de opiniones de las diversas partes del conflicto, el gobierno decide no prorrogar el estado de excepción.

Ahora se inicia una nueva etapa para Cajamarca. En su oportunidad, el presidente  Humala expresó su confianza en la labor de Garatea y Cabrejos como facilitadores del diálogo sobre el proyecto Conga. “Yo creo que no hay que apresurarlos, estamos dejando las cosas a los facilitadores, dejemos que hagan su trabajo”, dijo el jefe de Estado peruano.

Una reflexión apropiada si se tiene en cuenta que el conflicto Conga no se ha producido en el gobierno de Humala, sino que es el resultado de muchos años de abuso y marginación que el Estado nunca intentó resolver con justicia. Expresó el presidente Humala  una confesión en alta voz: “ya no hay confianza ni en el presidente, ni en el Estado, ni en las autoridades regionales o provinciales. Hoy pido que retomemos un pacto de confianza”.

Reclamó una nueva oportunidad para hacerse “confiable”. “Quiero que me abran el corazón para poder demostrar que somos diferentes”, dijo. Estas declaraciones produjeron un efecto positivo en el proceso de facilitación del conflicto social Conga, que llevan a cabo los sacerdotes Cabrejos y Garatea. En recientes declaraciones desde Rusia, el presidente  Humala expresó su sorpresa ante las críticas en su contra en el Perú. “No sé por qué me critican tanto”, afirmó.

La voluntad de cooperación es una de las formas ideales de abordar conflictos sociales, porque se trata de que ambas partes resulten ganadores (Gana-gana). Se busca conseguir los objetivos propios sin dañar la relación con la otra parte. La cooperación intenta que tanto el fin como los medios sean coherentes.

Cooperar es incrementar las posibilidades de obtener lo que deseamos y que la otra parte también lo obtenga. Alcanzar la cooperación plena es muy difícil, pero es importante que una parte sienta que se debe cooperar para que la otra parte exprese su voluntad de llegar a un acuerdo.

El Perú es un país proveedor de materias primas y con más de 10 millones de personas en situación de pobreza, a pesar de su crecimiento económico. Los conflictos sociales provienen de las necesidades insatisfechas durante muchos años. Existen muchos pueblos por donde nunca ha llegado el Estado.

Las demandas a veces pasan de padres a hijos. Si hablamos con criterio estructural, se trata de un  abandono de casi  400 años. No solo se ha perdido la confianza sino la voluntad de tener confianza. (“Hay ganas de no tener ganas”) Este es el gran conflicto histórico que aún no se puede resolver.

En esa ocasión, el padre Garatea, dijo: “Estamos mirando cómo hacer para que conversen. Esto no es fácil; es difícil, dificilísimo. Esto es un problema de un año me imagino yo”,En Cajamarca “hubo mucha mentira en el pasado, por eso la gente no está dispuesta a soportar más mentiras”,  y explicó que “el rechazo al proyecto se debe al temor de la población cajamarquina a la contaminación del agua”. Los cajamarquinos piensan que los gobiernos pasan pero el agua  queda.

Las condiciones objetivas y subjetivas del conflicto son propicias para llevar la agenda a través de un proceso de comprensión de posiciones e interese de las partes. Sin duda solo se podrá llegar al objetivo de lograr un acuerdo positivo para el Perú si se pone en práctica una actitud de buena fe y voluntad de cooperación, sin perjuicio de que el pueblo de Cajamarca defienda su derecho a que sus dirigentes y las autoridades del gobierno respeten el medio ambiente en un acuerdo justo entre la empresa y la población. Las piezas están ubicadas en el tablero. Se espera un acuerdo justo.

Generaccón-Lima  10.09.2012





4 de septiembre de 2012

CAJAMARCA: DIRIGENTES AMBIENTALES ANUNCIAN NUEVAS MEDIDAS CONTRA CONGA


El dirigente ambiental, Idelso Hernández, anunció que los días 12 y 13 de setiembre realizarán una jornada de lucha.

En una conferencia de prensa, el presidente del Comando Unitario de Lucha (CUL), de Cajamarca, Idelso Hernández, anunció todo un plan de medidas de lucha contra el proyecto minero Conga, las cuales se inician mañana.

Según Hernández, mañana saldrán a las calles para expresar su rechazo contra Conga, acompañando también a los maestros en su justa lucha, quienes exigen un mejor trato laboral.

El 7 de setiembre se tiene planeado realizar una asamblea regional, el día 8 de setiembre las organizaciones sociales sostendrán una reunión para realizar una evaluación de su medida de lucha.

Sin embargo, los días 12 y 13 hay una convocatoria para una jornada de lucha de 48 horas, mientras que el 14 del mismo mes cumplirán con una  movilización regional, y el 16 de setiembre habrá una visita al cerro Quilish para conmemorar un nuevo aniversario de la defensa de este acuífero.

Con respecto a la posición del cardenal Luis Cipriani y Luis Bambamaren, obispo de Chimbote, sobre la negativa al dialogo de los dirigentes ambientales sobre Conga, les pidió que no distorsionen la lucha del pueblo cajamarquino.

RPP NOTICIAS-Lima 04.09.2012





SÁNCHEZ LA OEFA SEÑALA QUE  TOTORACOCHA ESTA CONTAMINADA


Lo que  tendría que hacer la fiscalía  es sancionar a la empresa minera yanacocha y en el tema civil un resarcimiento a la población, dijo Sergio Sánchez Ibáñez

El exgerente de recursos naturales y medio ambiente del gobierno regional de Cajamarca Sergio Sánchez Ibáñez, informó que después de un año y medio que la empresa minera yanacocha ha  negado toda responsabilidad en el caso de la afectación de las aguas de la laguna de totoracocha, por fin salió el fallo de la oficina de evaluación y fiscalización ambiental-OEFA de la ciudad de lima, documento que ya fue enviado al fiscal de prevención del delito en temas ambientales.

“Uno de los temas principales que habla la OEFA es que existe una relación directa entre las actividades de la unidad minera Chinalinda y la calidad del agua de la alguna totoracocha Chica, o sea que la presencia de la cantera ha generado efectos directos en la  laguna y eso no lo reconocía  yanacocha”, señaló el ex funcionario.

Explico que en la cantera chinalinda donde  sacan cal, no tenían pozos de sedimentación de modo que todos  los sedimentos iban hacia la laguna, tampoco tenía canales de coronación, entonces todas las aguas se filtraban a las lagunas y  aún siguen filtrando contaminados con residuos calcáreos.

“La unidad minera chinalinda a lo largo de su presencia generó un incremento en la calidad del PH del agua que era apto para riego pero el incremento fue  progresivo que ni siquiera sirve  de riego para los pastos eso es lo que la empresa no quería reconocer, pero ahora la OEFA, dicen que ellos son los culpables”, precisó Sánchez.

“El tema y el más fuerte es que las detonaciones que se hacen para sacar la cal, han hecho que el curso de las aguas subterráneas se alteren, y esa alteración ha hecho que por ejemplo los manantiales de Uñigán, Picota y la Chorrera, simplemente  se sequen, condenando a la alguna  a que simplemente desaparezca, este es un problema serio porque los pobladores viven del agua  de esa laguna”, refirió.

El ex funcionario del gobierno regional, fue  claro en manifestar que en este momento lo que tendría que hacer la fiscalía es sancionar  a la empresa minera, y también en el lado civil un resarcimiento a la población, por la afectación de las aguas de la mencionada laguna de las cuales vive la gente de esa comunidad

“Exigimos es que  se dé una sanción  a la empresa y que la fiscalía  actué  de oficio para hacer una investigación, ya esta el informe final, que más necesita ahora para que pueda ejercer la investigación, la población de totoraccha  tiene la palabra también, en el sentido que ellos tienen el derecho de exigir un resarcimiento desde el lado civil porque ellos son los principales afectados, no se puede desaparecer manantiales como si fuera un caño de  agua”, remarco  Sergio Sánchez

Totoracocha esta  en la zona de chanta alta en el distrito de la encañada, cuya a afectación de las agua es un tema que  viene desde el año pasado, en la parte superior de Totoracocha Chica, está la unidad minera Chinalinda de Yanacocha, hubo un problema con la calidad del agua tipo 3 por el PH que excedía  a los indicativos normales, no era nisisquiera  para riego, el agua cambio de color, desaparecieron los manantiales del entorno que  alimentaban a la alguna, de tal manera que  fue una preocupación válida por parte  de la población, porque ellos  viven del agua de la mencionada laguna, riegan sus pastos crían su ganado y para cultivos  “de pan llevar” (sic). 

El Clarín-. Cajamarca 04.09.2012